Poesía

Libre al fin


Se escabulle el goteo por las hendijas de tus versos.
Sofocando mi astuta piel con tus suspiros de amante converso.
Levantas mi ego del frío suelo, para tornar mis estallidos mudos en una manada de animalitos en celo.
Sin tocarnos siquiera, emerge de mi instinto la desbocada fiera.
Eso prueba con creces, que con solo una palabra, tú, divina presencia, me has resucitado de mi estéril suerte.
Liberándome de la cruel esclavitud en la que estaba fijando la potencia de mi alma inerte.
Me has enseñado a bailar en solitario.
Hoy soy libre,
de todo y de todos,
de mí,
del mundo que me puteaba,
y de la viva muerte…

📷: @pigolin
#ErotismoPoético #QuinnyMartínez #placerydeseo #pansexual #eros

Féminas...

¿Qué pasaba con tu polla pequeña? – Cacoethes Scribendi.

Damos la bienvenida al mes 12, con la poesía de Cacoethes Scribendi…

MasticadoresEros

Llegó diciembre con su alegría, a pesar de la avalancha de emociones y de nuevas situaciones a las que nos hemos enfrentado durante este 2020, la pasión y creatividad de nuestros colaboradores sigue firme, eróticamente a tope. Damos la bienvenida al mes 12, con la poesía de Cacoethes Scribendi; tornadiza, incisiva y con ese estilo tan particular que dice tal y como siente lo que se le atraviesa, rompiendo con todo, e invitando al disfrute. Pase lo que pase, Masticadores Eros, no se va a ninguna parte. El propósito para el 2021, es seguir escribiendo para ustedes, lectores leales que cada día nos esperan con mucha ilusión.

📷: @phillipdvorak

¿Sabes lo que me gustó de tu pene pequeño?
Cabía total y enteramente en mi boca
y, entraba fácil en mi coño.
Qué delicia, chupar tu polla enana.
Mi nariz roza tu pubis
Olor a avena.
Me encantó echarle miel encima,

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Poesía

Así de simple

Te quiero así,

tembloroso, candente…

Comiéndote las horas para irte a la cama a las en punto.

Te quiero así, enredado entre los hilos de mi carne, tirando del cariño, con los afanes propios de lo ansioso.

Olisqueando mi cuello, aferrándote a mi aliento.

Te quiero excitado, jadeando de placer, buscando mis bajos para lamerte los dedos luego.

Te quiero cuando me penetras y se te va la vida…

Te quiero cuando entras y sales sosteniendo el aliento.

Te quiero criminal de mis afanes pélvicos.

Te quiero mío y ajeno.

Te quiero erecto, flácido y ruidoso…

Te quiero silente, minucioso, detallista y austero.

Te quiero rígido, presente o ausente…

Así de simple. Te quiero.

Poesía

Lunares

Ese vestido rojo marcando su silueta,

el reflejo a través del velo que separa una estancia de otra.

Caballeros con ojos sedientos,

 anhelando la revelación del show de los jueves.

Está a punto de salir a escena la más sensual de todas,

 la doncella rebelde.

La que en su interior sigue esperando al príncipe azul, que libere su existencia de las fauces de un animal que la devora a noches…

La bestia incansable que lleva consigo, y que va cargando paciente con las estrellas de hierro de sus muchos cielos.

Extinguiendo a las hadas de lo malo.

Las va matando una a una,

sin miramientos, sin defensa, sin pudor.

Ha tenido tantas vidas como lunares su vestido.

Ha empalmado a tantos que la cuenta es imposible de llevar.

Cada vez que surca las olas de aquel escenario, su barco atraca en puerto desconocido,

y a pesar de ser el mismo espectáculo, las olas de su mar son impredecibles.

Los jueves se come diferente,

se vale repetir, y eso les gusta a sus más veteranos comensales…

 Hombres que se crecen con la idea de que ella volverá a poseerlos.

Se abre el telón:

 Los aplausos traspasan, agrietando las paredes, acrecentando su ansiedad y el brillo de su estar.

Es su momento,

el único momento en el que su cuerpo se desprende por completo de la carne, trayendo consigo el sublime orgasmo de lo que se ve y no se toca.

Baila…

Baila y el tablao ruge.

La madera alaba sus pasos que con autoridad se hacen eco de toda ella.

El público hipnotizado la sigue mientras se derrite el hielo de sus copas.

Nada más bello que su mirada perdida en algún lugar profundo, tan profundo como el movimiento de sus manos.

Carga el cante de la vieja guitarra con sus pesares, atrayéndola de vuelta antes del final de la función.

Bañándola en los sudores que caen desde su frente acariciando su espalda.

Marinando el previo de otra noche entre las paredes de aquel embrujado y perverso cuchitril.

Abriéndola en canal,

empapando los lunares de su imponente bata de cola,

desnudando su alma.

Alebrestando sus ganas,

señalando a su ombligo,

arrugando otro poco su cansado corazón…

Poesía

Apóstoles de la carne.

Tenencia, de adentro hacia afuera

Vives recostado en las entrañas de mi pecho descubierto, mientras yo jugueteo en los charcos que llueven de tu sangre

festejando a cada instante en el frescor tardío del verano a la sombra de tus venas

Nos tenemos y regresa lo bueno

se borra lo malo, dejando de lado el pensamiento,

dejando en blanco el cuaderno de los halagos,

enviando a la hoguera los reproches del pasado que es hace solo un segundo…

esculcas cada latido tallando en ellos nuestros nombres, mientras mi yo más cobarde intenta la huida suicida del maldito miedo; pero es solo un instante…

Abro entonces la ventana del auxilio, y me aferro a la belleza de tu escrutinio, mandando a la mierda mis temores; amándote, cagándome en tí, volviéndote a amar…

Ahí es cuando decides salir abruptamente para volver a penetrarme, esta vez desde afuera, conjurando mis quejidos.

Vas por delante

me tomas entre tus brazos machos dándole puñaladas de carne y hueso a mi aliento, hasta dejarlo profundamente dormido…

Y así… entre mis mis sueños, casi consciente, viene a mí la parábola del cuerpo consagrado a los pecados de este tollo almibarado, santificando nuestros alientos…

Fotografía tomada de Pinterest

MICRONOLATO

Sueño infame…

Su cuerpo no encajaba dentro de su mente, la distrofia iba más allá de lo evidente, desde la repentina muerte de su madre hace dos años todo era un martillar constante. Miedos e incapacidad de mirarles a los ojos, las mujeres le causaban aversión. Consideraba que tenía una vida indecorosa, llena de lujos pero indecorosa, carente de todo y de nada. Esa tarde tomó más vino de lo habitual, había decidido dar un paso hacia adelante, no necesitaba más de lo que le estaba sobrando, sus deseos empezaban a hacerse palpables. Dejó de lado toda relación con el mundo para internarse silencioso en un universo de hombres, seres especialmente curtidos, amantes de la desnudez, lujuria, sexo pervertido, locura y noches interminables. Besos con lenguas infinitas, falos que le atravesaban el vientre mientras gemía trémulo, luces rojas, música y depravación. Sus manos sudorosas aferradas a la espalda de seres a los que no había visto nunca en la vida le provocaban una excitación indescriptible. Sensaciones que perduran en la sangre como la sangre misma; un sueño hecho realidad. Inmerso en ese mundo pasaron los días sin darse cuenta de lo que el tiempo fraguaba, estaba a gusto, no necesitaba nada más. Al salir la luz del sol se dió cuenta de que todo era producto de un sueño casi real, a causa de una ebriedad mágica de la que lo habían sacado obstinados sus cuatro gatos…

Poesía

Esmeril…

Soy un alma en pena,

doliente de necesidades cachondas,

sedienta de tus labios casi líquidos con sabor a barra de bar,

sumida en este sueño hipnótico de realidades paralelas.

Soy esclava masoquista de mis recuerdos colgados sobre tu pecho,

cabalgo despierta a la fiera en la que sólo yo sé convertir tus anhelos.

Me desconozco…

Mi desnudez es infinita,

pierdo el tipo,

esta no soy yo…
Noto cómo ha cambiado mi cuerpo desde que la distancia obligada ha detenido el reloj de las pasiones del mundo,

noto que me voy cerrando como los ojos de un crío somnoliento.

Mis dedos al borde del suicidio,

a mis falanges cansadas por las extensas jornadas pedaleando con este cuerpo inconsolable se les ha salido el ombligo,

han mamado hasta la extenuación de esta teta insaciable.
Se empañan los espejos con el calor que desprende el alma en pena de mi necesidad.
Tengo hambre,

tengo hambre de placer,

tengo hambre de mi sexo desbordándose ante la lluvia de tu lengua a mil revoluciones,

tengo hambre de tu aliento que enmudece,

tengo hambre de mí cuando deseosa me encuentro contigo,
Me paseo desnuda ante los ojos de esta nada abarrotada de silencio y de ausencias crueles,

he descargado cada rincón de mi imaginación,

he empleado mi tiempo en cosas que no sabía podía hacer,

pero…
Todo tiene la forma de tu falo,

mi vagina ha vuelto a las contracciones típicas de una ansiedad precaria, triste y tumultuosa.

Mis ganas buscan el esmeril de tu fuerza para pulimentar este hierro fiero.
Todo me sabe a deseo,

todo me sabe a tu risa, a tu pasión,

todo termina justo debajo de mi ombligo apuñalado con hielo…
Vuelve la cordura,

me despierto del sueño y me digo:

Más se perdió en la guerra, agüita fresca y… aguanta coño, un día menos…