Poesía

Cerati

La enfermedad de mi inconsciente obsesivo con tu figura.

De la nada resulta el balbuceo de tu nombre en medio de algo que nada tiene que ver contigo…

La soledad que llevo agazapada en el susurro de mis ojos se torna acuosa, deslizándose veloz por mis abultadas mejillas.

Llevo noches soñando contigo, con tu desnudez propiamente dicha.

Me entretengo con la música que hemos compartido, y emerge desde la tumba Gustavo, acelerando los latidos de mi corazón atribulado y con ganas de roce…

Llamo al orden a mi voz interior con un único fin, que ponga todas sus fuerzas en traerme de vuelta el recuerdo de nuestra última velada…

Apareces vestido de deseo, rompiendo entre mi imaginación y esta realidad inventada, mientras tanto, siento que que me mojo.

Me prendo de tus labios carnosos, ajustando mis ganas a tu cuello, necesitas saciar este antojo; tus manos enormes rompiendo el cielo de mi cordura, desvistiendo al tiempo con holgura.

Tú y yo, sentados ante el portal de nuestras carnes, haciendo una fiesta de diminutas pasiones que se unen para endulzar nuestros planes.

Me deshago a goterones que se deslizan entre tus dedos, luego llega tu lengua surcando mi vientre, atravesando el fervor de mi ombligo, derrapando por las curvas que marcan los estrechos de mi ingle ardiente.

Saliva, succión, temblores, gemidos.

Estalla la previa de lo que luego se convierte en una señora erección, con sus consecuencias torrenciales…

Me quedo aquí, durmiendo este recuerdo, contigo y con la canción de fondo.

“Gracias totales”

Ilustración de: @phillipdvorak