Poesía

Soñando con Lorca

Me voy, me voy despacio entre mi orilla y tu río.

Me voy dejando las piedras sobre las que he caminado; el agua que escurren las ampollas en la planta de mis pies se confunde con las gotas de una persistente llovizna.

Tu cuerpo aletea ruidoso entre los matorrales; veo tu torso y las peripecias que haces para no mostrarte desnudo; muerdo mis labios absortos de gloriosa ensoñación, te miro con el rabillo del ojo, es imposible no hacerlo, tú también me ves.

La blancura de tu piel es el reflejo de mis pechos nunca antes tocados por nadie que no sea yo. Mi corrompida inocencia tiene una fijación con tus delgadas manos.

Me sueño entre tus brazos, mi cabeza es un ajetreo incansable de fantasías, que se encueran ante tus ojos juveniles, deshaciéndose entre los charcos procedentes de mi ombligo.

Podría estar así el resto de mi vida, imaginándome doncella de un cuento que siempre termina de la misma manera: contigo entre sábanas blancas secadas al sol, rompiendo la telilla lubricada con estos afanes, con olor a menta y a los claveles de Lorca.

No tenerte es la muerte que se confunde con el sueño que siempre acaba venciendo mi lucha. Lamento contínuo, y un viaje que estoy decidida a hacer.

Necesito saberte dentro de mí, necesito tus diminutos labios resbalando sobre mi cuerpo; necesito acabar con el agudo llanto que se esconde agazapado en el gaznate de mi esquiva suerte.

Me voy, me voy corriendo hacia la otra orilla, esa en la que los cántaros de la vergüenza se llenan de valor.

Te declaro mi amor; amor de carne y hueso, amor que tintinea sin remedio, sabiendo que tú también deseas lo mismo que yo; me lo han dicho en el pueblo, por eso te vengo buscando…

Me voy, no te vistas, no aguanto, hagámoslo, no defraudemos a estos cuerpos esclavos inexorables de una necesidad que nos desprecia por cobardes…

Poesía

Mute ✔

Sobran las palabras cuando el cuerpo levanta la voz.

Mi sexo se cierra como una ostra ante la amenaza de tu mutismo falocéntrico.

Sobran las disculpas cuando la ofensa es producto de la ira porque se espera…

Sobra todo cuando me dices con el grito de tu silencio que no sabes nada, tú nunca sabes nada de nada…

Sobra todo cuando siento que esto se para.

Sobra cuando presiento que estás por estar y que ya no te pongo.

!No me contradigas¡

Mi cuerpo es soberano, eso siente y mi verbo ratifica su sentir.

Por poner no te pongo ni el almuerzo, esa magia hace días se perdió, se fue con el último polvo que ya ni recuerdo…

Entre tu cansancio y mi cuerpo a punto de morirse…

Los orgasmos se han marchado; afortunadamente quedan los poemas, herencia escrita en la bitácora de estos amores en desuso, apuntalados a la pared de un desasosiego frustrante.

Puñaladas atestadas por el orgullo de tu cuchillo gaucho, inseparable amigo de tu ego; de lo inflado ha borrado tu cara de hombre bueno y esos ojos verdes parecen no pertenecerte.

Cuando esos ojos me miran me dicen cosas que tus labios no son capaces de asumir…

Soy una hoguera de papel viejo, exploto, subo por los aires y me desvanezco con el viento, en pedacitos; siempre en pedazos, siempre rota, hoy más rota que ayer, ensartando la aguja…

Braman en silencio la añoranza y la pasión, se endurecen con las horas.

Cuelgas de mi vello púbico atestado de enredos que solo tu has sabido desatar; ya me las apañaré…

Al final sobra hasta el enojo, una palabra sería más valiente, no seré yo esta vez la que ponga la otra mejilla; a mi no me rompen el corazón tres veces, es imposible, está lleno de remiendos…

Si no te amara de verdad…

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Gloria Fortún y su ‘escritura peligrosa’.

“Leo y escribo dese niña; he intentado hacer otras cosas, pero lo único que se me da bien es esto, creo que al final es para lo único que valgo”. Gloria Fortún.

MasticadoresEros

Gloria Fortún es la palabra encendida, escribe desde las entrañas y se le da exquisitamente. Sus poemas nacen desde una perspectiva de género ilimitada, surcando los caminos de la emoción explícita, explorando un universo metafórico simple, con una carga lasciva que recorre de arriba abajo el cuerpo del deseo. En el primer trimestre de 2021 si todo sale bien, verá la luz su primera antología poética que habla del deseo entre mujeres: ‘Todas mis palabras son azores salvajes’

Fotografía archivo personal Gloria Fortún.

Me habla mi Alma
Una concha pulverizada por el mar se convierte en arena.

Tú pisas esa arena mientras lo haces todo bien y yo te deseo, deseo húmedo que se evapora, llueve y se transforma en mar que pulveriza conchas.

Tú pisas mi deseo mientras lo haces todo bien.

Hay tanto que no sé.

“Leo y escribo dese niña; he intentado hacer otras cosas, pero…

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Poesía

Mar y montaña

Hacer el amor en colores.

Tendidos en el frío suelo, calentado las baldosas con el calor de nuestras manos.

Sosteniendo la mirada sin censura, orquestando gemidos pospuestos…

Suenan las notas de saliva y arañazos a la mitad de este texto…

Palideces de la emoción. Repentinamente tus mejillas emergen rosita osadía, calentándote la cara y los huesos.

Tú el blanco y yo el negro de esta cantata afroespañola, paseándonos a orillas del Duero, pasos que se elevan y caen de lengua en el meridiano 82 de mis orígenes raizales.

En esta pretenciosa mezcla se van fundiendo los colores del principio, revelando su pureza en los cristales de tu río, apurando sus temblores hacia los azules de mi atlántico, una y otra vez…

Te amo en pausa y con ruido; te amo aún sabiendo que me voy primero…

Lo que tenemos está tatuado a fuego; la tinta que emerge de esta hoguera con el olor del humo, es un para siempre difícil de eludir, sabiéndonos en constante erección…

Poesía

Salina rebelde

Tirabas de mí con rabia mientras mi humanidad resistía, fuerte, casi inerte.

Tus tirones realmente no me hacían daño, eran como caricias llenas de frustrado alegato; no hay más que deseo allí, y esto mío es solo un cuerpo, además, no me pertenece, todo es prestado…

Lágrimas brotaban de tus enormes ojos negros, inundando el suelo que pisábamos, era como si una tormenta fluyera de entre tu alma, arrasando con todo.

Lo tuyo era difuso, lo mío era deseo, tantas ganas de ti…

Cualquier cosa es cariño, para mí eso lo era, a tu manera, tal y como eres; furiosa, rebelde, mala, buena…

Me ahogaba con gusto en el mar de tus ojos, dejándome llevar por el voraz oleaje de tu febril fiereza.

Con tu sal, con tu arena calando mis calzones, rompiéndome la piel, trayéndome de vuelta ante tu orilla revuelta…

Tú eres eso, eres lo que más amo en la vida; haz conmigo lo que te dé la gana; traigo aguja e hilo, soy buena haciendo remiendos, rómpeme.

Todo lo que de ti reciba instantáneamente me sabe a amor.

Todo se transforma, pero tu sabor sigue siendo el mismo, puro y sin miedo; como esos primeros besos que nos dimos mientras nos quitábamos la ropa, en medio de aquel calentón en el cine de la calle Matina…

Poesía

Así de simple

Te quiero así,

tembloroso, candente…

Comiéndote las horas para irte a la cama a las en punto.

Te quiero así, enredado entre los hilos de mi carne, tirando del cariño, con los afanes propios de lo ansioso.

Olisqueando mi cuello, aferrándote a mi aliento.

Te quiero excitado, jadeando de placer, buscando mis bajos para lamerte los dedos luego.

Te quiero cuando me penetras y se te va la vida…

Te quiero cuando entras y sales sosteniendo el aliento.

Te quiero criminal de mis afanes pélvicos.

Te quiero mío y ajeno.

Te quiero erecto, flácido y ruidoso…

Te quiero silente, minucioso, detallista y austero.

Te quiero rígido, presente o ausente…

Así de simple. Te quiero.

Poesía

Perspectiva – Poema 69

Profundo es el dolor de tu prolongada ausencia.

La sangre hierve de punta a punta debajo de esta piel que arde a causa del amor que por ti siento.

La vida y la muerte se encuentran a diario a las puertas de este encierro sutil, mendigando el auxilio silente de tu presencia; no es chantaje, es esta realidad que se confunde entre el humo y el vino.

Vaya días llevo, víctima de mi propio invento; embadurnada de las aguas pestilentes de mi incesante osadía y obsesión por ti. Enredada entre los matorrales de mi vello púbico impúdico.

Solo veo cansancio en mis pupilas, el espejo me pide de rodillas que me pinte los labios, anhela verme sonreír por cuenta propia;

ya le he explicado que los hilos de mi sonrisa te los llevaste envueltos en papel de fumar, en el fondo de tus bolsillos están; si lees esto, te ruego los traigas de vuelta…

He colgado tus bragas en un perchero al pie de nuestra cama, tus sujetadores los llevo colgados al pecho, para sentir el roce de tus senos siempre… siempre…

Mi vagina en humedad constante grita, invocando el nombre de tu lengua bendita, sacrilegio para esta carne temblorosa que cuelga de mis huesos.

Fotografía tomada de Pinterest.

Poesía

Chocó/Ernesto/Papá

Sobre mi espalda reposan brillantes las huellas de estas heridas que me mueven siempre hacia adelante.

Me pregunto tantas cosas:

¿Por qué el Dios en el que creo me ha escogido a mi?

¿A caso me ha dotado de alguna gracia reluciente entre los otros… ?

¿Dónde está el chiste; porque yo no lo veo?

Maldigo el día en que sus manos se cruzaron con mi sentir,

maldigo su sangre que es también la mía;

maldigo su nombre, aunque ya difunto lloré su muerte…

Maldito a mi padre, hijo del que verdaderamente lo fue…

Fe, divinidad invisible y poderosa.

Amuleto de ciegos cogidos a las enaguas de Dios en un amanecer áspero.

¿Debo entonces llamarme bendecida por haber surcado las entrañas de aquel fétido infierno?

¿Debo entonces darte gracias por haber moldeado mi carácter; suplicando infinidad de veces la muerte de mis sentidos, masacrados una y otra vez por los puños de ese infeliz?

A falta de tu piedad celeste, me gusta pensar que tu silencio supone que me he ganado una silla a tu diestra; y que estas marcas son trofeos de una guerra ganada de punta a punta.

Porque tú lo sabes, se dice que los sabes todo, pero, a pesar de los años, estas cicatrices siguen doliendo…

Imposible que haya algo de victoria en medio de tanta miseria.

Herencia son las queloides de falso encanto que visten mi negra piel…

Aquí está mi cuerpo después de mil tormentas, reaventándose de cara al sol.

Aquí está mi voz rasgada, entonando la canción de la alegría, como quien pierde a su madre bendita y se suicida con licor de azufre en plena misa…

Aquí estoy, abierta de par en par, creyendo estar muerta ante el fuego que abraza inclemente la cara de mis adentros, como el golpe de un despertar infausto…

Esta vida y sus misterios crueles parece estar escrita por un desalmado.

Si Cristo murió por mis pecados.

Entonces:

¿Ser puta es una fiesta?

¿ser ladrón un reventón?

¿Y… esto de ser negro, será que aún está por definirse…?

Lo pregunto porque el sufrimiento ya ha sido demasiado; para mí, y también para mis hermanos…

Solo entiende de dolores quien habla desde las entrañas de un cuajo color sangre, convertido por consuelo en lágrimas de color oro…

¿no lo has entendido verdad?

No te aflijas, quizá lo hagas luego …

Poesía

Gustativamente

Esa lengua tibia acariciando los pliegues de mi ingle,

mientras tus ojos se balancean sobre el placer de tus papilas gustativas.

El alcalino gusto mezclado con el cobrizo del que me hablas…

Tu saliva se siente poderosamente húmeda, crepita entre el silencio corrompido por tu contagioso gemir.

!Ohhhh¡

El olor de tu aliento después de esos besos que nos damos…

Hiere a mi febril orgullo el incesante y manifiesto deseo por tus carnes…

!Pero…Ya no más¡

He reprendido a mi orgullo pendejo, lo entiendo todo; no hay nada de malo en esto.

No tengo nada de qué arrepentirme;

me gustas y punto.

Me gustas al verso y al inverso de esta prosa con olor a sexo.

Me prende el vaho preso de estas horas en constante movimiento pélvico…

Me gustas con la melena rabiosa,

con la sonrisa descubierta,

con lo orgánico de ese tú y yo tan nuestro,

tan mucho y tan poco a veces…

Me gustas, me gustas y punto.

Poesía

Pesquisa

A ver si te encuentro.

Tengo ganas de consumar lo que hemos venido tejiendo en la distancia imaginaria de estos silencios a veces tan hostiles.

Llevo el perfume que tanto nos gusta, el carmín con sabor a fresa, las bragas de color rosa y chocolate para amenizar la fiesta…

A ver si te encuentro y por fin doy vuelta a la página de este libro ilegible;

escrito en el idioma de los tontos perdidos en desiertos de conjetura e inconforme andadura.

A ver si te encuentro y le cierro de una vez por todas la jeta a la concha que me dio mi madre…

No hace más que quejarse por la falta que le hace comer carne; yo lo intento de todas las maneras:

Le meto mis dedos a la boca,

le he comprado un aparato de esos que vibran,

le canto canciones de cuna,

le doy de beber agua fresquita, pero nada…

Ella quiere de eso que no encuentro… y no para de tirar de mi.

Tengo claro que si te encuentro, tiene que ser mutuo, y no por necesidad.

Para gañir necesito arder en deseo…

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Glück

«Cuando lees algo que merece recordarse, liberas una voz humana: devuelves al mundo un espíritu compañero. Yo leo poemas para escuchar esa voz. Escribo para hablar a aquellos a quienes he escuchado» Louise Glück, premio Nobel de Literatura 2020.

La noticia de que  Louise Glück, ha ganado el premio Nobel de Literatura 2020 me ha llenado de esperanza. La he leído en ocasiones y en ella encuentro abrigo, y una referencia clara de que nada ni nadie debe adueñarse de las emociones que posees. El poema que viene a continuación lo he nombrado en su honor, y me ha salido de lo más profundo del alma. Larga vida a sus letras y a la vida que poseo para seguir viendo a mujeres poetas romper con todo.

Ilustración de: Niklas Elmehed

Tengo la piel arrugada de tanta solera

Llevo la brasa de aquel leño añejo ardiendo entre las costillas.

Sin embargo, tengo la esperanza de encontrar la orilla de aquel río a mis espaldas jóvenes.

Quiero por instantes regresar a mis tacones y a la dureza brillante de mi piel negra.

Seguramente si no alcanzo aquellas aguas moriré,

sedienta de todo aquello que dejé por esto que hoy me trae de vuelta: La muerte, maldita muerte.

Muere el agua,

muere el aire,

muere el fuego entre la lava,

mueren los océanos,

muere todo lo que sé.

Voy con la frente en alto y con el sexo irritado a causa de los ardores de esta maldita abstinencia.

La soledad nunca ha sido excusa para tanta desidia.

He vivido como me ha dado la gana, y he tenido entre las piernas armazones de todos los tamaños, colores, olores y sabores, en calidad de préstamo.

Me pudo el ego y la excesiva confianza.

Supongo que el recuerdo de las caricias sangrientas de mi padre no se fue del todo, macerando de a poco mi brío a través de los años.

Colgando de los hilos de la aprensión y el sufrido engaño.

Estoy abierta en canal,

con la lengua rajada a causa de la sed y los temblores de mi alma.

Divago; recuerdo a aquel negro con el que me acosté hace un par de meses;

¿o a caso fue hace un par de años? No lo sé, envejecen mis recuerdos posándose entre la niebla de mi entendimiento.

Recuerdo el sabor de sus labios goteando por entre mi pecho y me vengo arriba.

Amo todo aquello que fui.

Amo todo lo que soy,

la imperfección y los recuerdos impresos en cada arruga,

el palpitar en cada cicatríz.

Irremediablemente empiezo a amar todo aquello en lo que me convertiré, en boca de los gusanos que darán cuenta de mi cuerpo inerte.

Albergo la esperanza de beber de alguna fuente, antes de que mueran los latidos de todo esto que ha empezado a revolverse en mis entrañas.

Anunciando la asunción…

Abriéndome el camino hacia los cielos de carbón.

Santa esperanza que reposa muy en el fondo de mi flaco corazón.

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Banquete estival – Cacoethes Scribendi.

Masticando versos…

MasticadoresEros

Audio original en la voz de la autora.

Y toda mi boca

se llena de tu río.

Orilla a orilla,

sabor a musgo.

Olor a cosecha,

huerto secano.

Ribera soleada.

El Ebro entero

recorre mi lengua.

Un glaciar licuado.

Ecos de catarata.

Y cantos del junco

vacilan la brisa.

Me tientan el labio

y toda mi boca.

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Poesía

‘Putana’

Soy hija de Caín, he heredado el desconcierto de su penitencia, errando por las sendas húmedas del pecado.

Soy una ‘puta’ con suerte, a pesar de los agujeros que adornan mi tejado escurre lejos de aquí, y me mantengo a salvo de la vileza que llueve a mares.

Allí está el crucifijo confesor, recogiendo mis pedazos remojados en salsa de orgasmos picantes y aferrada a sus ojos verdes; me encanta el toque que el artista dejó en esa mirada.

Mi credo me escucha y me redime, levanto mis dolores en el gemir de estos placeres compartidos, alabando a dioses obstinados con olor a humo rancio.

Pienso en el pasajero de anoche:

Ese hombre es la miel más dulce que he probado, ha dejado en el cielo de mi boca un manantial de recovecos con sabores tan intensos que se funden con el canto de las sirenas de mi vagina palpitante.

Me masturbo acelerada encadenando estallidos, soltando los aullidos reprimidos, invocando tu presencia, gritando tu nombre, lamiendo mis dedos, famélica de todo…

Llueve en tu nombre, y ahora sí, con gusto me mojo…

MY SONGS

KEKE MINOWA

Como mujer racializada, criada en el caribe colombiano, bajo los estrictos comparendos morales de un padre tirano, tomé hace mucho la decisión de no dejar de escribir acerca de lo que siento. Y si para escribir lo que siento tengo que recurrir a mis recuerdos de cama, son mis recuerdos, y nadie puede decirme qué hacer con ellos.

Quinny Martínez Hernández.

Les invito a escuchar a Keke Minowa, cantautora afrocolombiana que con su música proveniente del caribe, habla del deseo y de esas ganas… Siente cómo se arrebata el cuerpo cuando cierras los ojos y llega el deseo…

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Mujeres Versos, el diario de Quinny

Esparciendo el deseo. ✔

Letrologias- PoemiandoAndo

Quinny Martinez Hernández desde nuestra afrodescendiente Colombia nos susurra al oído dulcemente una poesía íntima y altiva. Seduce con su rebeldía y pícara irreverencia, brillan con luz propia esas letras de fuego que queman el alma en un placer infinito. Bella tentación que hace florecer los pecados en las tumbas lineales de los días. Canto de la mujer que regreso a su orígen y descubrió su luz antes marginada. Libertad recuperada en sus versos, orgullo de ser y volar desatada. “En cada arista un diablo distinto vestido de verdades absolutas”…una realidad impuesta, un anhelar desvalido que se niega a morir.

Bienvenid@s al diario de Quinny.

Sex

Rebelde,

Única,

Diferente.

Le dicen la May West de la rambla vieja; anfitriona de la calle de los perdidos, siempre con su música de seducción en la punta de la lengua.

Entre pecho y espalda años de guerra púbica,

perseguida por los detractores de…

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INVITADO

Juan Antonio Carnero.

!Crece nuestra familia de escritores!

MasticadoresEros

Fotografía archivo personal Juan Antonio Carnero.

“Fuiste la gota que colmó el vaso

y eso que no paraba de buscarte en el fondo de cada uno de ellos”

Juan Antonio Carnero; de la antología poética: ‘Me muero por verte’ Letrame editorial/2020.

Sus enormes ojos verdes bailan sin parar, y esa sonrisa suya lo envuelve todo en optimismo. Es la sal que lleva impreso el sello de su Málaga adorada, esa cosa de la cual es difícil desprenderse y que se pega con facilidad hasta despojarte de todo pudor, reventando el hielo y sumergiendo la conversación en agua tibia…

Cuando hablo de la sal que habita a este hombre, es literal. Su casa está junto al mar: “En ese pedazo de tierra que Don Vicente Aleixandre llamó la Ciudad del Paraíso; allí me podéis encontrar leyendo en el paseo marítimo, o simplemente divisando el horizonte, como si me hubiera quedado…

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Poesía

Me tengo

Me atrapas entre los rizos de tu oleaje hirviente.

Abrazas el espesor de mi aliento convirtiéndolo en lava.

Contigo las noches son cortas y la profundidad de mis océanos despiden un olor a canela y ron que no remite.

Ahora soy otra, la burbuja humeante en la que me encuentro se solidifica sin reparo alguno, reteniendo estos jugos incontinentes.

Siéntate y disfruta del tsunami en el que están convertidos los pozos de mi rabia…

Ya no son sólo las ganas, son los latigazos impertinentes de una vagina trepidante.

Poesía

Tango

Suena en el fondo Gardel.

Se escuchan los gemidos de quienes han sabido aprovechar las horas de tango.

Piazzola se asoma: De su bandoneón fluye la pasión en la estancia del viejo burdel.

Cuerpos desnudos apostados en bandejas como marotes en vidriera, 

paseando de cara al escaparate de seres en busca de aventura.

Bacanes infelices escondidos en los rincones observando en la distancia.

Unos vestidos de necesidad física, otros con el morbo digno de los precios en un puteadero barato;

los que sobran, con solo mirar están servidos.

pechos a paso lento. 

Esperando venderse al mejor postor, o por lo menos al de apariencia más pulcra…

Tango tras tango, yeta tras yeta. 

Ensartando en la aguja el hilo que nace en el ombligo de una mina, que bien podría haber sido de tu sangre, o de la mía.