Poesía

Body of proof

El mundo se ha acostumbrado a vernos sufrir.
En lugar del oprimido nos ha colocado,
en el de chivo expiatorio y presa fácil de sus retorcidas intenciones.
Como ignorantes descalificados.
Como autistas e inhumanos.
Para ellos nuestra felicidad es un escándalo, porque así como se avergüenzan de tenernos cerca, les gustaría que nosotras sintiéramos vergüenza por existir en esta piel.

¡Soy una mujer negra!
Ellos no conciben nuestra felicidad como algo genuino.

Les jode la perfección en nuestra risa y la alegría de nuestros cuerpos sonoros.
La supremacía de sus estados nos ha movido como fichas en un terreno de aspiraciones baldías.

Nos miran con lastima y con asco.
Suponen de nosotros la mayor ignorancia, pero se apropian de todo lo valioso que el «ignorante» posee.
Nos hemos vestido de fuego, portando sobre nuestros hombros la pesada carga de todo lo que nos aqueja, asumiendo el lugar que ocupamos.
Sostenemos la lucha con la sangre de nuestras uñas partidas, y las ampollas en la planta de los pies.
Callamos y nos ponemos la máscara del humano conforme, desprestigiado, sumiso y relegado…
Entonces, nos sentamos a ver cómo el blanco recurre a su estrategia de salvador,  para tenderle a esta -risa impostada- un abrazo que hermana su odio con nuestra aceptación.
Esta gente no sabe de empatía; no entienden nada porque su raza nunca ha sido lapidada ni a vejaciones sometida. A causa de estos versos, ya puedo ver  a los blancos frágiles echando espuma por los ojos…


Pero ellos lo saben; su color es un pase eterno de garantía. No hay supuestos, no hay odio, no hay ignominia.
¿De qué empatía me habla un blanco que dice no haber nacido tirano, respondiendo con tiranía?
Midiendo hasta el último centímetro de nuestros  cuerpos para invalidarlos por no ser cosa fina.


Hablo de mi: según sus estándares, mi culo gordo y negro no cabe en los asientos de su normativa esclavista.
Mis tetas caídas y los rollos de mi espalda son despreciables y ni a la fuerza en sus estándares encaja. Pero aún así resisto, resistimos…


Llamas encajadas entre los dedos de los pies, y las espinas de sus rosas en las palmas de nuestras manos.
Aquí seguimos, más fuertes y con una risa más acorde a su desprecio, bajo el grito inaudible de nuestras demandas y la raza que nos representa, la que bajo su arrullo nos acuesta y nos levanta.


Amado Dios, si existes, te pido mano dura para el verdugo hostil y despiadado que nos pone a los pies de los caballos cada vez que nos entra el valor y protestamos.
Porque nuestras muertes a cuenta del tirano ya están firmadas como legítimas e irreprochables…


A pesar de todo eso,  el amor es más fuerte y nadie nos quitará el placer que por derecho propio nos corresponde sentir, gozar y replicar.
¿Y qué dices de este flow tan poderoso?

Ilustración: gafar_oluwabori_art_creator
#poesía
#combatirconlapalabra
#quinnymartínezhernández
#escribiresparavalientes
#stopracism

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