historias de fémina...

Caña y azúcar

Salió de entre el cañaduzal directo al patio trasero de la casona, se aseguró de haber seguido las instrucciones del mensajero: fecha y hora acordadas para ajustar un par de clavos, ese fue el mensaje…

Photo by Eva Elijas on Pexels.com


La matrona recientemente había cumplido los 50 años, era viuda y su marido le había dejado en herencia más de mil hectáreas repletas de caña de azúcar, sin duda alguna sabía cómo llevar el negocio, y a pesar de la inquina de sus competidores varones, nunca desde la muerte de su esposo, había cedido en su convicción por mantener el legado de la familia. Una mujer hermosa que a diario vestía con enormes capas de ropa; era como si huyera de algo. Pocas veces sostenía la mirada, dicen que en sus enormes ojos negros habitada el poder del fuego, y que cuando el difunto se emborrachaba con los empleados, largaba las fantasías que en la intimidad le hacía vivir.

El citado no era otro que el capataz de guardia, un joven corriente del que se decían muchas cosas… Atendiendo al llamado tocó a la puerta de la casona, esta se abrió sin mayor esfuerzo, detrás de ella y de espaldas, un cuerpo de mujer completamente desnudo; a vuelo de pájaro el capataz no la reconoció, pasaron los segundos, y en un giro inesperado, sorprendido, entre asustado y motivado intentó cubrir a la dama con su espesa ruana de lana; atónito quedó cuando por fin la mujer se dio la vuelta descubriendo un fino velo con el que cubría su rostro.

-Poséeme- le dijo ella con desespero.

-Enséñame lo que se siente, quiero vivir lo que tu mujer cuando te pide más, y sus gemidos arañan las paredes de mi casa a lo lejos…- Ante tal pedido y aquella belleza incendiando el humor de su presencia, el hombre incapaz de negarse, perdido y erizado, tomó a la matrona entre sus brazos sumiéndose en un juego de espasmos e infiel osadía…
Se dice que desde aquella noche, aullidos de placer se turnan las dos esquinas del cañaduzal. Son ellas, la esposa y la matrona amante sofocando fuegos en carne viva…

#ErotismoPoético#prosapoética#relatoseróticos #imaginandoando#Vulvaginación
💜🖤❤️
📷: @sexartistas

4 comentarios sobre “Caña y azúcar

  1. el problema es , como siempre que te leo, negarme a sentir, identificarme con esa carga sensorial que me azota cual agua y entra en mis poros y me hace recordar…y yo ya no quiero recordar, pues el insomnio me espera para flagelarme con esa memoria sensorial que trato de negarme…Besos al vacío desde el vacío

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