Poesía

Humedales fogosos

Animé la mecha en el fondo del vaso roto,
cogí a la grandísima puta por los cuernos,
la maldije en el nombre de Dios,
después he llamado a la histérica de mi vecina y se ha apuntado a la fiesta,
la volvimos a prender,
la obligamos a arder bajo un flujo continuo de vino rancio.
prendimos con saña nuestros pezones de hierro oxidado,
pero a ella, a ella le cortamos las tetas de cuajo, y de la nada empezó a arder.
Entre carcajadas sin sentido le bajamos las bragas,
metimos los dedos hasta el fondo, tocamos el fango perfumado con especias de oriente,
tejimos agujeros de plata fina entre nuestras manos,
subimos, bajamos, reímos, cantamos.
Después de aquella limpia, mi vecina y yo nos masturbamos; nadábamos entre humedales de moho, descalzas sobre aquel fango ardiendo,
nos tragamos las palabras, nos besamos, nos cominos enteritas, en resumidas cuentas: Nos follamos, y, al día siguiente, con la resaca y el cuerpo empolvado, volvimos a sentir las llamas saliendo de entre la humedad de todos esos años en pausa.

Imagen de: nilchiffon

2 comentarios sobre “Humedales fogosos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s