Poesía

De cuerpo presente

Mi cuerpo es una calle larga, oscura y tramposa.
Sus pasos me han hecho caer en el abismo de días y noches caóticas,
a pesar de todo, le doy de comer a diario, perfumo sus axilas y pinto sus labios.
Hace días que noto la resequedad de sus pezones, a causa del maldito frío que me acosa.
y lo peor es que no hay sol a la vista, todo son témpanos de agua congelada.
Los relojes se han detenido,
si busco saber la hora, me persigue el descaro silente de la era que se confunde entre el ruido de mis pensamientos.
No hay salida para tanta desidia y lo entiendo; el tiempo no viene solo.
Me como las uñas hasta el pegue,
de unos dedos incapaces de escribir su nombre a causa del olvido,
no hay historias que escribir, y el papel se ha convertido en barro.
Los amantes de ayer son un manojo de anhelos,
y cuando tropiezo con ellos, es como si aquellos polvos no se hubieran dado, levan, luego agachan la cara, y evitan mi mirada vagabunda.

Imagen de: erospicsinsta

2 comentarios sobre “De cuerpo presente

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