Poesía

Salina rebelde

Tirabas de mí con rabia mientras mi humanidad resistía, fuerte, casi inerte.

Tus tirones realmente no me hacían daño, eran como caricias llenas de frustrado alegato; no hay más que deseo allí, y esto mío es solo un cuerpo, además, no me pertenece, todo es prestado…

Lágrimas brotaban de tus enormes ojos negros, inundando el suelo que pisábamos, era como si una tormenta fluyera de entre tu alma, arrasando con todo.

Lo tuyo era difuso, lo mío era deseo, tantas ganas de ti…

Cualquier cosa es cariño, para mí eso lo era, a tu manera, tal y como eres; furiosa, rebelde, mala, buena…

Me ahogaba con gusto en el mar de tus ojos, dejándome llevar por el voraz oleaje de tu febril fiereza.

Con tu sal, con tu arena calando mis calzones, rompiéndome la piel, trayéndome de vuelta ante tu orilla revuelta…

Tú eres eso, eres lo que más amo en la vida; haz conmigo lo que te dé la gana; traigo aguja e hilo, soy buena haciendo remiendos, rómpeme.

Todo lo que de ti reciba instantáneamente me sabe a amor.

Todo se transforma, pero tu sabor sigue siendo el mismo, puro y sin miedo; como esos primeros besos que nos dimos mientras nos quitábamos la ropa, en medio de aquel calentón en el cine de la calle Matina…

2 comentarios sobre “Salina rebelde

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s