Poesía

Mar y montaña

Hacer el amor en colores.

Tendidos en el frío suelo, calentado las baldosas con el calor de nuestras manos.

Sosteniendo la mirada sin censura, orquestando gemidos pospuestos…

Suenan las notas de saliva y arañazos a la mitad de este texto…

Palideces de la emoción. Repentinamente tus mejillas emergen rosita osadía, calentándote la cara y los huesos.

Tú el blanco y yo el negro de esta cantata afroespañola, paseándonos a orillas del Duero, pasos que se elevan y caen de lengua en el meridiano 82 de mis orígenes raizales.

En esta pretenciosa mezcla se van fundiendo los colores del principio, revelando su pureza en los cristales de tu río, apurando sus temblores hacia los azules de mi atlántico, una y otra vez…

Te amo en pausa y con ruido; te amo aún sabiendo que me voy primero…

Lo que tenemos está tatuado a fuego; la tinta que emerge de esta hoguera con el olor del humo, es un para siempre difícil de eludir, sabiéndonos en constante erección…

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