historias de fémina...

Glück

«Cuando lees algo que merece recordarse, liberas una voz humana: devuelves al mundo un espíritu compañero. Yo leo poemas para escuchar esa voz. Escribo para hablar a aquellos a quienes he escuchado» Louise Glück, premio Nobel de Literatura 2020.

La noticia de que  Louise Glück, ha ganado el premio Nobel de Literatura 2020 me ha llenado de esperanza. La he leído en ocasiones y en ella encuentro abrigo, y una referencia clara de que nada ni nadie debe adueñarse de las emociones que posees. El poema que viene a continuación lo he nombrado en su honor, y me ha salido de lo más profundo del alma. Larga vida a sus letras y a la vida que poseo para seguir viendo a mujeres poetas romper con todo.

Ilustración de: Niklas Elmehed

Tengo la piel arrugada de tanta solera

Llevo la brasa de aquel leño añejo ardiendo entre las costillas.

Sin embargo, tengo la esperanza de encontrar la orilla de aquel río a mis espaldas jóvenes.

Quiero por instantes regresar a mis tacones y a la dureza brillante de mi piel negra.

Seguramente si no alcanzo aquellas aguas moriré,

sedienta de todo aquello que dejé por esto que hoy me trae de vuelta: La muerte, maldita muerte.

Muere el agua,

muere el aire,

muere el fuego entre la lava,

mueren los océanos,

muere todo lo que sé.

Voy con la frente en alto y con el sexo irritado a causa de los ardores de esta maldita abstinencia.

La soledad nunca ha sido excusa para tanta desidia.

He vivido como me ha dado la gana, y he tenido entre las piernas armazones de todos los tamaños, colores, olores y sabores, en calidad de préstamo.

Me pudo el ego y la excesiva confianza.

Supongo que el recuerdo de las caricias sangrientas de mi padre no se fue del todo, macerando de a poco mi brío a través de los años.

Colgando de los hilos de la aprensión y el sufrido engaño.

Estoy abierta en canal,

con la lengua rajada a causa de la sed y los temblores de mi alma.

Divago; recuerdo a aquel negro con el que me acosté hace un par de meses;

¿o a caso fue hace un par de años? No lo sé, envejecen mis recuerdos posándose entre la niebla de mi entendimiento.

Recuerdo el sabor de sus labios goteando por entre mi pecho y me vengo arriba.

Amo todo aquello que fui.

Amo todo lo que soy,

la imperfección y los recuerdos impresos en cada arruga,

el palpitar en cada cicatríz.

Irremediablemente empiezo a amar todo aquello en lo que me convertiré, en boca de los gusanos que darán cuenta de mi cuerpo inerte.

Albergo la esperanza de beber de alguna fuente, antes de que mueran los latidos de todo esto que ha empezado a revolverse en mis entrañas.

Anunciando la asunción…

Abriéndome el camino hacia los cielos de carbón.

Santa esperanza que reposa muy en el fondo de mi flaco corazón.

2 comentarios sobre “Glück

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