historias de fémina...

¿Existo y luego qué?

Nada es lo que parece,

no hay motivos para confiar.

Nada es lo que parece,

tampoco para desconfiar…

Somos como la arena,

vamos arrullados por las olas,

sentados, hasta que nos arrastra a su antojo y nos manda a rascar los dedos de algún ilusionado…

Nada es lo que parece,

No hay motivos para nada,

somos como motas de polvo,

Llevados por el viento hacia ninguna parte.

No hay motivos para nada,

no hay razón para nada,

para nada que no sea estar.

Estar aquí,

estar allá,

habitando la piel que nos protege,

sintiendo,

queriendo,

amando más y enamorándonos menos…

Como granos de arena,

como motas en el viento,

Mividos,

divagando con o sin sentido.

Con las bragas mojadas,

con la entrepierna erecta,

o quizá con las pasiones muertas,

con las ganas agitadas…

Nada es lo que parece.

¿Adictos a la vida?

¿Ilusionados del amor?

¿ávidos de sexo?

Nada es lo que parece…

4 comentarios sobre “¿Existo y luego qué?

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