MICRONOLATO

Com – postura. Capítulo IV

Otro dia, otra cita, otra experiencia que derrite con cada tic-tac, el reloj  de  las ganas de Lucía. Su obsesión con el encuentro semanal era tal, que no concebía ese día sin él, sín esa voz que se adentraba en ella haciéndola perder el control de su pasividad para asumir su rol de fémina apasionada.

Curiosamente esa noche, el encuentro no se dió. Lucía, esperó impaciente, fumó dos paquetes de cigarrillos, miró mil veces la pantalla del ordenador, comprobó otras mil la conexión  y, hasta llamó a su proveedor de Internet para verificar que todo estaba en orden. Algo pasaba, su desconocido amo no apareció, no había forma de saber acerca de él, no conocía su nombre, ni su número telefónico, ni el color de su piel, ni su voz… 

Con la ausencia, todo empezó a darle vueltas a la cabeza, al ser consciente de que no sabía nada de nada, nada del extraño hombre de su cita semanal, se vino abajo…

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